miércoles, junio 28, 2006

El París del norte

Deja que te diga algo. Una persona puede tener un profundo efecto sobre otra. Y dos personas... dos personas, pueden hacer milagros.


Ned Svendborg

lunes, junio 12, 2006

Vida y sueños

En los sueños comienza la responsabilidad, escribió el poeta. Y quizás así es. ¿Podría ser que tomamos los sueños demasiado a la ligera? Esas imágenes de lugares desconocidos, ¿no podrían ser de hecho ángeles en vuelo, nuestras almas por los aires?

Recientes experiencias han hecho que vuestro servidor penetre de nuevo en las espesuras de lo metafísico. Y por insólito que parezca, en esta era de lo racional, emergí del lado de los que no tienen más remedio que depositar su fe en cosas difícilmente explicables.

Abríos a vuestros sueños, amigos. Abrazad esa orilla distante, porque nuestro viaje mortal termina demasiado pronto.


Chris Stevens desde la K-OSO




Las altas torres, los bellos palacios, los templos solemnes. Todo el globo en realidad, todo ello, terminará por disolverse. Y como una pantomima insustancial, no dejará el menor rastro. De la misma sustancia de los sueños estamos hechos. Y nuestras pequeñas vidas terminan con un sueño.


La Tempestad. William Shakespeare

jueves, mayo 25, 2006

La vida es hermosa, vivirla no es una casualidad

Extraña es nuestra situación sobre la Tierra. Pero hay una cosa que sabemos: el hombre esta aquí por el bien de sus semejantes, sobre todo de aquellos de cuya sonrisa y felicidad depende la suya propia. Y por el bien de los incontables desconocidos con cuyos destinos nos unen los lazos de la simpatía.


Albert Einstein

domingo, mayo 21, 2006

domingo, mayo 14, 2006

Ruge fiera en su interior
la piedra fría,
quieta,
helada por el paso de los años
y de los desengaños.

Ahora calla,
Ahoga su grito sordo
en su negrura.

Y así,
una y otra vez,
la fiereza desolada
y el grito sordo
del silencio
se suceden.

Una y otra vez,
Una y otra vez.

Amarga soledad acompañada.

sábado, abril 29, 2006

Un relato

"Un hombre pasa muchos años disparando un rifle... y se va a la guerra. Después, entrega el rifle a la armería y cree que ha terminado su relación con el rifle. Pero haga lo que haga con sus manos: amar a una mujer, construir una casa, cambiarle los pañales a su hijo... sus manos recuerdan el rifle".
Anthony Swofford

martes, abril 04, 2006

Ladrones de Sueños

Una vez tuve un sueño,
y supe que se haría realidad.

Así fue.

El sueño cobró vida
en otra vida.

Pura casualidad.

Otra vez tuve otro sueño.
También supe que se haría realidad.
Y se hizo,
en otra vida.

¿Pura casualidad?

De nuevo tuve un nuevo sueño
y de nuevo otra vida lo vivió.

Ya no quiero soñar más.

Pero he de seguir soñando vidas
para que otros,
ladrones de sueños,
las vivan por mí.

jueves, marzo 16, 2006

Sólo tú

La mayoría habeis estado donde yo estoy esta noche: en el lugar del accidente del amor no correspondido. Y os habreis preguntado, ¿cómo he llegado hasta aquí? ¿Qué tiene ella de especial? ¿Será su sonrisa? ¿Cómo cruza las piernas? ¿La forma de su tobillo? ¿La conmovedora vulnerabilidad de su cintura?

¿Cuáles son esas cosas elusivas y efímeras que encienden la pasión en el corazón humano? Es la eterna pregunta. El alimento perfecto para la mente en una cálida noche de verano. [...] El amor no mira con los ojos, sino con el corazón. Por eso al alado Cupido siempre lo pintan ciego. Sí.


Mientras, de fondo, suena esta canción:

Vamos a soñar bajo la luz de la luna.
Dime que me amas.
Dile a las estrellas del cielo qué es lo que sientes.
Vamos a soñar bajo la luz de la luna.
Di que te alegras de haberme encontrado.
Pon tus brazos a mi alrededor antes de que nos separemos.


Chris Stevens desde la K-OSO

miércoles, marzo 08, 2006

La Casa Maldita (1) (hace unos años)

(miércoles, 27 de noviembre de 2002. En un centro ocupacional...)

...se decía que la casa estaba maldita. Nos daba igual. Estábamos frente a la verja de algo más de dos metros y medio de altura y justo detrás la espesa vegetación no nos dejaba ver más allá. Conocíamos todas las leyendas sobre la casa, pero eso, las leyendas solo son leyendas.
Un débil candado, partido y oxidado, era la única resistencia que teníamos delante, antes de pasar a lo desconocido. Abrimos la puerta, realmente tuvimos que hacer más fuerza de la esperada, pero la cruzamos. Pronto notamos que las malas hierbas no nos dejarían pasar fácilmente.
La vegetación era asfixiante. Decenas de diversos tipos de plantas y árboles nos rodeaban y con ellos todo tipo de sonidos, provenientes tanto del suelo como del cielo.
- ¡¡¡Miguel!!! - El grito de David sonó a desespero. -La última vez que te hago caso en una de tus estúpidas apuestas...
- ¿Igual me dirás que esto te parece aburrido? -Insinuó Miguel.
- Pues si te soy sincero hubiera preferido otra cosa...
- ¿Cómo qué? - Continuó Miguel. - ¿jugar con la Play?
- No me hables de la Play. Tú y tu estúpido orgullo... "Puedo ganar a cualquiera al FutbolMachPlay" . ¡A cualquiera dijiste! Miguel.
- Casi lo consigo. El problema es que tú, David, me pusiste nervioso con el tiempo, que si no...
- Si no ¿qué? ? Interrumpió David...- ¿O te tengo que recordar que perdías ¡¡¡TRES A CERO!!! A falta de dos minutos?
- Pues eso, DOS MI-NU-TOS. Eso para mí es más que suficiente...
- ¡¡Pues ya se notó!! -Volvió a interrumpir David.
- Ese es el problema, que me pusiste, TÚ, nervioso.

Los dos muchachos se adentraban poco a poco por el escaso sendero que aún quedaba de lo que un día fue un bonito camino empedrado. Su charla no les dejaba ver lo oscuro que se estaba tornando todo y lo lejos que empezaba a quedar la puerta que escasos minutos antes habían cruzado.

- No resistiremos. Cada vez están más cerca.
- Te digo que este palacete nunca ha caído y no va a caer ahora.
Todo tembló. La última bomba había hecho explosión realmente cerca. El socavón que había dejado en el camino a la puerta principal era más que profundo. El ejército francés intentaba cercar la casa. Desde el interior algunos mercenarios, varios labriegos y los pocos señores feudales que quedaban vivos pese a haber perdido sus cortijos y otras propiedades, disparaban sus arcabuces y pistolas.
En las bodegas, ocultos y protegidos por los muchachos más jóvenes, quedaban las mujeres y los ancianos casi inválidos. Entre ellas una dulce muchacha de tan solo 14 años, hija de la señora de la casa. Ayudaba a los más débiles y bajo sus faldas escondía un pequeño trabuco...
- Como no llegue pronto nuestro ejército caeremos todos muertos. El muro sur está cediendo y en cualquier momento entrarán a los jardines. Además el agua escasea y no nos queda a penas munición.
- No te alarmes. Yo, señor de Santiner y Armendior, te digo que saldremos con vida de ésta, mi casa. La casa de todos vosotros. Y la única que queda en pie en muchos kilómetros a la redonda. Y jamás. Digo jamás, consentiré que unos fulanos y rabiosos perros pongan un solo pie en cualquiera de las piedras y losetas de este suelo...


- Vámonos Miguel, la puerta está cerrada. Se ve a simple vista.
- Simple vista, simple vista. Tú David siempre tienes suficiente con ver las cosas desde lejos. De acuerdo, perdí yo el partido. Y sí, soy un bocazas por decir que ganaba a cualquiera. Pero tampoco era tan grave lo que nos jugábamos: "Quien pierda tendrá que entrar en "la casa maldita"y coger un objeto de allí".
¡No querrás que coja una flor del patio! ¿verdad?
Los dos muchachos llegaron hasta la puerta principal. Algunas de las vidrieras quedaban aun encajonadas en sus marcos de madera. Otras medio rotas y sobre todo las inexistentes estaban parcial o totalmente llenas de telarañas.
Miguel cogió una rama del suelo y rasgó una de las telas. Se agachó un poco y arrimó la cabeza con un ojo cerrado para poder ver el interior.
- ¡Mierda! - Y según exclamaba Miguel caía de espaldas. David dio semejante salto que a punto estuvo de perder el equilibrio.
- ¿Qué ha pasado? ¡¡¡Dime, dime!!! Jodeeeer, yo me voy corriendo.
- ¡Quieto ahí! Solo ha sido una araña. Me he asustado. Entremos, no parece haber nadie. Pero suéltame la espalda. Mira que eres crío.

La puerta estaba cerrada. Pero Miguel metió la mano por una de las cristaleras rotas y alcanzó el pomo. La puerta que no estaba cerrada con vuelta de llave se abrió. Un pequeño chasquido y el chirriar de las bisagras indicaban que la puerta llevaba muchos años sin ser utilizada. Dentro todo estaba aún más oscuro.
- ¡Va rápido, coge lo que sea y marchémonos!
- Te digo que no, David. No seas impaciente. Veamos qué misterios aguardan en la casa...
Mientras Miguel hablaba y avanzaba, David no dejaba de mirar de un lado para otro. Ciertamente aterrorizado con la simple idea de estar dentro de la Casa Maldita.

martes, marzo 07, 2006

La buena estrella de Joe Lewis

Joe Lewis acostumbra a despertarse de sus largas siestas con una mezcla de nuevo cansancio, malas pulgas y energía renovada. Joe Lewis es muy constante para echarse sus siestas pero absolutamente inconstante para todo lo demás que le suponga el más mínimo esfuerzo. Joe Lewis es curioso así que enciende la televisión y observa distraído las noticias de la noche. Joe Lewis acostumbra a dormir mucho, así no tiene que convivir con su propia indolencia. Sin embargo, Joe Lewis es curioso y se entusiasma fácilmente. Escucha con atención la noticia del lanzamiento de una nueva sonda espacial y Joe Lewis se sonríe, porque es inteligente. "Como las carabelas de Colón partiendo a descubrir la ruta de las especias por el oeste" se dice con autosuficiencia pues conoce ese dato y vuelve a sonreír, satisfecho de haber podido aportar su granito de sabiduría a tamaña empresa científica. No en vano Joe Lewis es una persona leída. Tiene una carrera aunque no ejerce pues para ello tendría que esforzarse muchísimo más que para prepararse las chuletas que le permitieron aprobar los aburridos exámenes. "Tengo una carrera", se dice complaciente mientras se arrellana en su sofá y vuelve a abandonarse a las noticias vespertinas.

No obstante, Joe Lewis es apasionado. Recuerda cómo de niño le interesó la noticia de aquella ballena varada en la costa y cómo rápidamente buscó todo lo relativo a las ballenas en las extensas enciclopedias familiares. Desde entonces Joe Lewis ha escuchado esa misma noticia decenas de veces y sigue sin comprender la extraña relación que mantienen las ballenas con las costas. Más aún desde que su padre, abogado de profesión, día sí y día también y entrando triste a casa anunciaba a su familia que ese mes tendrían que apretarse el cinturón pues había perdido un caso y tenía que pagar las costas. Joe Lewis es inteligente y leído pero nunca entendió la filia de las ballenas para con las costas, a no ser que fueran unos animales estúpidos carentes de todo sentido de la economía familiar y les encantara quedarse sin regalos de Navidad.

Joe Lewis es muy apasionado y también muy voluble. Es capaz de pasar de un estado de absoluta somnolencia a otro de gran dejadez, siempre y cuando eso no le suponga ningún esfuerzo. A Joe Lewis le gusta emocionarse y sentir. Puede soportarlo. Por eso su mente de científico le apunta la posibilidad de salir al balcón y contemplar la noche estrellada. "Ahí arriba está el planeta al que se dirige la sonda de la noticia" se dice muy excitado. Joe Lewis no acostumbra a mirar al cielo. Prefiere caminar mirando al suelo pues tal es su naturaleza práctica que siempre opta por observar el pavimento en busca de cacas de perro y esputos de viejos que sortear, aún cuando eso no le impida, si nadie lo ve, lanzar su pequeña y viscosa contribución al inmenso basurero que es la Tierra. Así pues, Joe Lewis sabe lo que es un planeta aunque nunca se haya preocupado de ver ninguno, ni siquiera el suyo. Él es leído, es inteligente y tiene una carrera. Y Joe Lewis lo sabe.

Abre la puerta del balcón y a pesar de la fría noche invernal se dedica durante varios segundos a otear el firmamento. Se siente decepcionado pues no consigue ver ningún astro y los planetas que él ha visto en libros eran enormes. Decepcionado y engañado sólo consigue atisbar un pequeño puntito blanco que, a pesar de brillar con persistencia y firmeza no deja de ser ridículo en su tamaño. "Puede que se hayan ido", se dice con tristeza. Joe Lewis es sabio y sabe que los planetas describen órbitas en su viaje alrededor del sol. Seguramente ha elegido el momento del año en el que los planetas sólo se pueden ver si se mira por detrás de su casa. Podría bajar a la calle pero eso significaría un gran esfuerzo para él, así que opta por quedarse quieto y sabiendo que los planetas se desplazan en órbitas, quizás alguno pase pronto delante de él.

Joe Lewis es paciente y persistente en su indolencia. E intenso. Es tan intenso que una vez trató de convencer durante dos horas a una amiga para que tomara un café con él. Cuando por fin lo consiguió su amiga le informó de que ya era la hora de cenar y que la tenía comprometida. "Quizás por eso accedió a tomar ese café conmigo", observó Joe Lewis. Definitivamente, Joe Lewis es intenso. Por eso no desfallece tras los primeros minutos de observación infructuosa. Tras una breve pero intensa reflexión, Joe Lewis cae en la cuenta de que su campo de visión puede verse ampliado si mira hacia arriba. Es una posibilidad que no se le había ocurrido pues Joe Lewis acostumbra a mirar hacia el suelo. De repente el cielo se ilumina y en el cenit descubre un amplio disco blanco recortado contra un cielo casi azulado por la luz. Entre asustado y emocionado, Joe Lewis retrocede hasta la barandilla del balcón con tan mala fortuna que se agarra a un macetero suelto y ambos, el macetero y él, se precipitan al vacío. Pero Joe Lewis no se preocupa pues no es la primera vez que visita el suelo desde esa altura. De niño acostumbraba a impresionar a su familia tras la cena de Nochebuena anudándose al cuello el mantel de cuadros rojos de su madre para después lanzarse por el balcón llevando tras de sí restos de turrón y cucharillas enganchadas a los flecos del mantel. Ni que decir tiene que tanto sus progenitores como sus parientes más cercanos disfrutaban sobremanera de esa ingeniosa recreación de Superman que, entusiasmado, Joe Lewis repetía cada año hasta que con catorce estuvo a punto de no cumplir los quince. Ahora Joe Lewis se aferra con fuerza al macetero y, mientras cae, el tiempo parece detenerse contemplando el maravilloso planetoide blanco que flota en el cielo. Y sonríe con una amplia sonrisa hacia la amable cara que le mira. Joe Lewis también es muy amable y atento.

Joe Lewis yace junto a los restos del macetero en el frío suelo de la acera. Oye a la gente alrededor suyo inquieta y aterrada llamando a las asistencias. Joe Lewis sigue sin preocuparse. Se imagina controlando la situación pues es una persona muy serena y nunca pierde la calma. Como es tan inteligente, rápidamente le viene a la cabeza una de las leyes de Murphy: "Si eres capaz de mantener la calma mientras alrededor tuyo todo el mundo pierde la suya y se rasga las vestiduras de desesperación, entonces es que no has entendido bien el problema", o algo así, se dice. Joe Lewis se sonríe recordando la frase pues se sabe culto, inteligente y sereno. Pero esta vez, en efecto, no entiende el problema en absoluto. Ya no sonríe. Joe Lewis sabe, en el fondo, que no es sino un fraude.

Nota: El personaje de Joe Lewis está inspirado en Julius, personaje creado por Inspector Clouseau, a su vez inspirado en el personaje de Julius, creado por el programa de Radio 3 "Especia Melange", con los cuales guarda un innegable parentesco.

sábado, marzo 04, 2006

Y cuando la música suena...

Y cuando la música suena...
Y cuando los recuerdos vuelven...
Y cuando te proyectas en quien no eres...
Y cuando te proyectas en quien quisieras ser...
Y cuando en ellos te ves a ti...
Y cuando en ellos crees verte a ti...
Y cuando no es cierto, es su libertad...
Y cuando los miras y sueñas...
Y cuando la música sigue sonando y nunca parará...

Y cuando miras sus ojos y te gustaría ver los tuyos...
Y cuando esgrimen una sonrisa y te conquistan...
Y cuando recuerdas ser el que ya no eres...
Y cuando piensas si eres el de aquel recuerdo...
Y cuando en tu mente pasan las cosas y no sabes si has dejado o si ha de llegar...
Y cuando mezclas esos sabores, esos olores, esos colores...
Y cuando la música no cesa... y que no cese

Y si fueran lo que tú quieres...
Y si fueran lo que tú temes...
Y si fueran lo que ellos no quieren y es por ti...
Y si fueran lo que sí quieren y te duele a ti...
Y si su ser y tu desear fueran lo mismo...
Y si ya temes lo que aún no es...
Y si su música te gusta a ti...

Y sigue esa música, te machaca, la necesitas, la has de oír...
Y sigue ese volar de recuerdos...
Y sigue ese sabor agridulce... sabes que te gusta... pero ¿podría haber sido mejor?
Y sigue esa vorágine de ideas y te acosan...
Y sigues siendo TÚ...
Y la música... la música también eres TÚ...


Para Marc y Joel
...y ahora también para tí, Jana...

(Actualizado a finales de 2009)

domingo, febrero 05, 2006

Como sugería Voltaire...

...la palabra es el camino hacia otras personas. Vive en silencio y vivirás solo. Todos llevamos tanto dolor escondido en nuestros corazones. Amor dolor y belleza, parece que van juntos, como un pequeño, bonito y confuso lote. La vida es un asunto complicado, es... difícil de entender, llena de sorpresas, algunas buenas y otras malas.


Chris Stevens desde la K-OSO

lunes, enero 30, 2006

Consejos para la amiga de Mr. Azul

Prioridades, objetivos, sueños... cada cual tiene los suyos. A veces irrealizables tanto por uno mismo como por un grupo de personas. Pero son los personales los que tienen más valor que todos los demás. Por eso es tan difícil resistirse a abandonarlos. Cuando no queda otro remedio que hacerlo, un gran hueco en nuestro interior lo reemplaza. Y por eso hay que luchar más denodadamente para alcanzarlos. Aunque nunca se consigan hay que tratar por todos los medios no cejar en el empeño. Una y otra vez, y otra y otra.

Cuando el tema es aunar esfuerzos para formar pareja... todo lo anterior se multiplica exponencialmente, y esa es la razón por la que se necesita la compañía adecuada para el gran viaje. Si no se tiene, el naufragio está asegurado. La búsqueda de compañía puede llevar sólo un instante en ocasiones, pero las más de las veces, es necesario mucha paciencia e incluso (en ocasiones demasiado) ensayo y error. Pero también la gracia del "juego" reside en el "juego". Todo lo que realizamos a lo largo de nuestra existencia, tanto las buenas, como sobre todo las no tan buenas experiencias nos ayudan a conocernos mejor y a conocer mejor a los que nos rodean.

¿Y cómo saber si la elección es la acertada? La respuesta correcta es que no se sabe nunca... al 100%. Pero la especie humana no ha sido "creada" en tales términos de perfección. Al menos tenemos las herramientas necesarias para discriminar bastante bien lo que nos conviene y lo que no. Si se escoje a una persona con la que no se comparten ni prioridades, ni objetivos... ni tan siquiera un sueño... no creo que pueda ser la opción más adecuada.

Todo lleva su tiempo pero... "Hemos olvidado que nuestra única meta es vivir y que vivir lo hacemos cada día y que en todas las horas de la jornada alcanzamos nuestras verdadera meta si vivimos..."

Además... ¿cuál era la finalidad de la vida de una persona? Creo que es pasar "su" tiempo lo mejor posible, lo que implica que debe pasarlo en la mejor compañía posible siempre que le sea posible.

JULIUS ESCRIBE UN CUENTO CORTO

Hoy Julius se ha levantado con una obligación que se ha impuesto a sí mismo, va a escribir un relato corto. A Julius no le gusta escribir, lo que realmente le gusta a Julius es no hacer nada. Cuando Julius no hace nada, realmente no hace nada. No lee un libro, no vagabundea por las calles, no habla con nadie, no piensa en nada, sólo está tumbado con música de fondo. Tiene música de fondo porque Julius cuando no hace nada, no le gusta ni tener que escuchar un solo ruido.

Hoy Julius se ha levantado y se ha impuesto a sí mismo escribir un relato corto, a Julius no le gusta que otra persona le imponga algo. De pequeño solía tirarse por las escaleras para lesionarse y tener que llevar muletas, así la profesora de matemáticas no podía llamar a Julius al encerado. A Julius no le gustaba que le llamaran al encerado, ni siquiera le gustaba que llamaran encerado a la pizarra. Así que Julius decidió tirarse por las escaleras, directamente hacia abajo, primero cerraba los ojos y luego se inclinaba poco a poco hasta que la fuerza de gravedad hiciera el resto, a Julius le gusta la física. Julius se tiraba escaleras abajo por no ir al encerado. A veces se hacía más daño del que él esperaba, y otras apenas se hacía unos rasguños sin importancia, pero Julius es consecuente con sus ideas, no se desalienta ante nada, cuando decide hacer algo, lo hace hasta el final. Cuando se tiraba escaleras abajo y alguno de sus miembros se enredaba con los travesaños de la escalera, subía cojeando y volvía a tirarse hasta acabar con su labor. Julius es muy cumplidor.

Hoy Julius ha decidido escribir un relato corto, como los melangistas ya saben, Julius ha acabado con el maldito clip de ayuda de Microsoft Word, esta victoria moral le ha hecho tomar confianza en si mismo, de hoy no pasa, hoy va a escribir un relato corto.

Julius es un escritor vocacional, solía pasa horas y más horas delante de un folio en blanco sin escribir una sola palabra. Hasta que decidió pasarse a la tecnología digital, y desde entonces se ha pasado horas y más horas delante de una pantalla en blanco sin escribir una sola palabra. Los escritores vocacionales no tienen porque escribir. Julius tiene esto muy claro.

El paso de ser escritor vocacional a escritor en apto es muy sencillo en apariencia, y ese es el gran problema de Julius. Julius odia las apariencias. Una Navidad cuando era pequeño, justo después de acostarse, Julius escuchó un ruido extraño, salió de su cuarto y vio a un hombre de espaldas dejando unos paquetes junto al arbolito torpemente decorado. Julius sabe que Papa Noel no existe, así que se acercó lentamente y prendió fuego al traje de aquel impostor. Ese año Papa Noel no le dejó mas que restos de un juguete de plástico quemado, eso sí, los reyes Magos le dejaron un tren eléctrico, pero Julius tuvo que ir al hospital, donde se recuperaba su padre de quemaduras de primer grado, para recogerlo. Desde entonces a Julius le encanta la Navidad.

Julius babea recordando esas entrañables fecha tan llenas de bonitos recuerdos, pero, ¡NO!, Julius rápidamente se centra, deja escapar las últimas gotas de saliva viscosa y posa sus dedos llenos de cicatrices en el teclado, respira profundamente y? continua respirando profundamente, a Julius hoy no se ocurre nada que escribir, tantos días dejando pasar ideas y horas delante de la hoja en blanco y hoy solo deja pasar las horas. Julius no lo entiende, a Julius le gusta no entender las cosas, pero esto no le sirve de alivio, ya que hoy Julius ha decidido pasar de ser de ser un escritor vocacional a ser un escritor en apto.

Las horas están pasando y Julius sigue frente al teclado, inmóvil, cansado pero impasible. Julius tiene los músculos tensos de no moverlos en horas, pero Julius ha tomado una decisión. Las horas están pasando y Julius sigue frente al teclado, todavía inmóvil, más cansado y todavía impasible. Julius es todo un cumplidor.

La física que tanto le gusta a Julius continúa fiel a sus leyes, y tras el día, llega la noche, y con ella el sueño.

Julius se siente un poco atontado, con dolor de cabeza, pero eso no es lo que más le extraña, nota que su cabeza está demasiado horizontal para estar despierto, ¡MALDICIÓN!, exclama Julius, a Julius le gustan las palabras con significado negativo, como maldición, muerte, desolación y madre. Julius se incorpora silbando, para que nadie se dé cuenta que se ha dormido mientras intentaba trabajar.

Julius se incorpora silbando porque a Julius le va el rollo clásico. Julius sabe que no hay nadie en su casa, desde que mató al gato no hay nada vivo en su casa, pero aún así Julius se incorpora silbando.

Julius se incorpora silbando y enfrente suyo el destino ha obrado el milagro. La pantalla está parcialmente en blanco, solo manchada por las letras que ha escrito al dejar caer la cabeza sobre el teclado cuando se ha dormido involuntariamente.

Julius sonríe satisfecho. Julius sabe valorar el trabajo bien hecho, acaba de escribir su primer cuento corto. Julius ha pasado de ser un perpetuo escritor vocacional a ser un escritor en apto.

Julius coge el ratón lo mueve hasta hacer coincidir una pequeña punta de flecha blanca encima de un cuadrado rojo en el que hay una pequeña cruz blanca y pulsa el botón de la izquierda. Julius ve un como aparece una ventana en la pantalla del ordenador que le pregunta algo, le da dos opciones, Sí, No y Cancelar. Julius no se lo piensa, responde No, a Julius le gusta las palabras con significado negativo, como maldición, muerte, desolación, madre y No.




Este relato esta basado en el personaje de Julius, que apareció en el programa de RNE 3 Especia Melange.

Inspetor Clouseau.
?It won't be easy, that is why I have always failed where others have succeeded!?

sábado, enero 28, 2006

Antes de la batalla

Por todo lo que debimos pensar
y no pensamos.
Por todo lo que debimos decir
y no dijimos.
Por todo lo que debimos hacer
y no hicimos;
te imploramos, oh señor, misericordia.
(te imploramos, dios, tu benevolencia.)

Oración de Omar Ibn Fadlhan



He aquí que veo a mi padre.
He aquí que veo a mi madre,
a mis hermanas y mis hermanos.
He aquí que allí veo el linaje de mi pueblo
¡hasta sus principios!
y he aquí que me llaman.
Me piden que ocupe mi lugar
entre ellos,
en los atrios de Walhalla;
el lugar donde viven los valientes
para siempre.

Oración antes de la última batalla de la película El Guerrero nº 13

jueves, octubre 13, 2005

Los muros de la soledad

En respuesta o comentario a Nali y su "Amistad"

No entiendo. No llego a imaginar un mundo duro y cruel por el hecho de ser compartido, de ser vivido, de ser revivido con amigos.
No es bueno, no. Los muros no son buenos. Nuestro muro no nos protege: Nos hace prisioneros. No hace solitarios, nos hace enemigos de todos, enemigos de nosotros mismos.

¿Es feliz el ave encerrada en su jaula de oro, el pez encerrado en su bello acuario de cristal? No es feliz, no. Es inculto, es ignorante, es confiado, es ingenuo.
Es débil, es dependiente, sí, dependiente, pese a pensar que es autónomo y solitario.
Su mundo, su muro, no lo protege, no lo resguarda, no lo acuna; lo marea y lo engaña.

Es digno, es propio, es humano, es valiente, es personal, es bravura, pero sobre todo es inteligencia romper nuestro muro. Saltar nuestro mundo.
¡Todos estamos igual! Tan indefensos, tan desvalidos, tan fuertes, tan soberanos de nosotros mismos.
Es lo que nos hace estar vivos. Es lo que nos permite llegar a los demás y ser recibidos.
Es lo que nos hace acoger a los demás y querer y ser queridos.

¿Tiene sentido no ser compartido?
¿Tiene sentido estar solo, cuando de dos hemos venido?

Sí, la amistad es un tesoro, un tesoro que recibimos, pero un tesoro que compartimos, pues ¿no somos nosotros el tesoro de nuestros amigos? ¿no somos nosotros el tesoro compartido?
Realmente tener amigos, tener amistad, es un regalo divino, pero es triste descubrir ese premio a través del dolor, y más triste aún es haber pensado alguna vez no ser merecedor de un amigo.

Si nuestro mundo, ese que nos rodea, (¿o será ese que nos absorbe?) es duro y cruel, solo es porque aún quedan muchos detrás de su muro, y los demás debemos enseñarles a romperlo sin que sus piedras, las piedras de esos muros, nos entierren para siempre...

miércoles, octubre 12, 2005

Amistad

Siempre había sido un ente asocial, marginal, solitario.
Era feliz. Superada los obstáculos de la vida a diario.

Nunca había percibido ninguna carencia.
Vivía a mi manera, insana, con independencia.

Muchas veces se ha dicho: del roce nace el cariño.
Y es cierto. En mi caso nació. Pero me hizo daño.

Esta experiencia rompió el muro que me aislaba.
Por fin vi el mundo, duro y cruel, que me rodeaba.

Me quedé desnudo, indefenso y asustado.
Era débil, dependiente. No lo habría imaginado.

Caí en un agujero oscuro, profundo, ruidoso.
Miles de voces en mi cabeza me acusaban de miedoso.

Largo tiempo estuve cayendo. Entonces ya no era yo.
Me hundía. Necesitaba un hombro, un amigo, un apoyo.

Me ofrecieron sus manos. Me resistía. Deseaba llegar al fondo.
Quería estar sólo. Hundirme más. Enfrentados, yo y el mundo.

Sólo algunos permanecieron a mi lado, en silencio. No lo sabía.
Esperando el momento de sacarme del abismo en el que vivía.

Llegado ese momento, frenaron mi caída. Me elevaron.
Vi de nuevo la luz, cálida, cegadora, dolorosa. Me rescataron.

Aunque me dolió el regreso, y sigo dolido, algo aprendí: tengo amigos de verdad.
Permanecieron a mi lado. Tal vez en mi haya algo para merecer esta amistad.

Me proporcionaron razones para seguir insistiendo.
Para levantarme tras cada caída. Para seguir viviendo.

La amistad ya no es sólo un tesoro. Es uno de los pilares de mi existencia.
Descubrir que la tengo ha sido mi mejor y más grata experiencia.

viernes, octubre 07, 2005

La felicidad

Lo que escribo hoy no es ningún sentimiento, no expresa ninguna emoción.
Sólo quería dejar por escrito una reflexión, porque escribirla me ayuda a pensar y porque de este modo tal vez descubra si soy el espécimen extraño y único, entendido en el sentido más despreciable de la palabra, que creo que soy.
Desde que tengo uso de razón, de lo cual no hace mucho, he estado observando cómo buscan las personas la felicidad, y dónde buscan esa felicidad.
Si miras la televisión a casi cualquier hora verás a gente que desnuda sus intimidades ante las cámaras por el simple hecho de salir en la televisión. Porque salir en la pantalla te puede hacer famoso, primero entre tus vecinos, amigos, conocidos, etc. Y quien sabe, tal vez consiga dar el paso siguiente y pueda hacerse con un hueco entre los inquilinos del "Olimpo" del famoseo. Y en este país, si eres famoso puedes ganar dinero viviendo del cuento y si tienes dinero puedes permitirte caprichos que te ayudan a ser más "feliz", o eso dicen. A lo que iba, la gente de hoy busca la felicidad en el dinero a través de cualquier medio a su alcance. Estoy de acuerdo en que el dinero te puede proporcionar una vida más confortable, más desahogada, más lujosa, más ... Pero me asalta una duda. ¿Qué pasa cuando te has cansado de satisfacer tu lujuria? ¿No desembocas de nuevo en el hastío de una vida rutinaria? ¿De qué sirve el dinero entonces?
¿Todavía no ha aprendido esa gente que la felicidad más intensa se encuentra en los más pequeños acontecimientos que suceden a nuestro alrededor? Sólo es necesario desear encontrarlos. Cada uno de estos acontencimientos nos proporciona sólo un instante de felicidad. Debemos, cada día, observar lo que nos rodea para localizar esos surtidores para beber de ellos mientras dure su exigua vida.
Cada vez que veo a un niño jugar, y disfrutar, con cualquier objeto que un adulto considera inútil, me asoma una sonrisa. Soy feliz durante los segundos que dura mi observación.
Cada vez que con un amigo disfruto de su compañía. Me basta con estar allí, con esa persona. Soy feliz durante esos instantes.
Cada vez que miro a una persona (normalmente fémina) a los ojos y me sostiene la mirada, disfruto del instante, me evado del mundo en la profundidad de esos ojos insondables. No pienso. Soy feliz.
Cada vez que observo disimuladamente a un ser querido, apreciando sus expresiones, movimientos, gestos, disfruto intentando adivinar que es lo está pasando por su mente. Me doy el placer de dejar de ser yo durante unos instantes. Soy feliz.
Lo mejor de todas estas situaciones es que nunca me canso de que se produzcan.

Probablemente, estas confesiones, a cualquiera otra persona le puedan parecer estúpidos sinsentidos. No me preocupa. Tengo asumido que soy especial.

Básicamente quería concluir que a mi personalmente la popularidad o el dinero no me proporcionan esa felicidad desinteresada que quiero obtener. En ambos casos doy más de lo que recibo y por tanto no me compensa.

jueves, octubre 06, 2005

Nuestros Ulises

Si aún no has leído las sirenas de Ulises (ver más abajo), te recomiendo que lo leas antes y luego vuelvas aquí.
Y si tienes opinión, me encantaría leerla. Gracias amigo lector.

Amigos, todos tenemos sirenas. Sí, pero unos sirenas de ahora, tiernas, dulces, bellas y buenas, y otros sirenas de antaño. Las sirenas que temían los griegos. Las sirenas sabias, pero embusteras. Aparentemente frágiles, pero realmente duras, frías y traicioneras.
Aquellas sirenas que poseían el conocimiento y hacían enloquecer al que las oía.
El propio Ulises se hizo atar al mástil mayor de su embarcación para poderlas oír y resistir la tentación de lanzarse al abismo del mar.

Pero hoy en día ¿qué sirenas tenemos? ¿qué sirenas creemos tener?
Pensamos que somos nosotros quienes las rescatamos. ¡Ilusos de nosotros! Son ellas quienes vienen a nuestro rescate o nos empujan a nuestro vacío.
Pero siempre hay un Ulises y a él debemos aferrarnos.

No sabemos como o mediante quien se presenta nuestro Ulises. Aquello o aquel que nos hace salir indemnes del encuentro con nuestras sirenas. Puedes ser tú, puede ser algo, puede ser un acto o puede ser una cosa.

Pero no he dicho quienes son ahora esas sirenas. Nuestras sirenas están dentro de la mente. De la mente de cada uno. Tú tienes las tuyas y yo tengo las mías. No son mejores ni peores, solo son las de cada uno. Son las ideas. Son los pensamientos. A veces nos reconfortan, pues son gratos y buenos. Otras veces nos atormentan y queremos deshacernos de ellos. Esas son nuestras sirenas, bellas y bondadosas o crueles y malvadas.

Para lo bueno o para lo malo nos gusta recrearnos en nuestras sirenas, en nuestros pensamientos. Cuando son buenos es maravilloso, pero ¿qué pasa si son malos?
Si son malos necesitamos de nuestro Ulises. Podemos ser nosotros mismos, o como he dicho puede ser cualquier cosa.

Pero lo más importante es encontrar a Ulises y dejar en mar a las sirenas y a nosotros en tierra firme. Si tú no hayas tu Ulises, haz que este sitio sea él.

Por todos los buscadores y por todos los Ulises: Casi seguro que todos tenemos de ambos...