domingo, enero 28, 2007

Sobre la venganza

Leyendo "la reglas del juego", me ha apetecido hacer mi pequeña reflexión sobre este tema.

Si te mienten, miente.
Si te traicionan, traiciona.
Si te humillan, humilla.
Si te menosprecian, menosprecia.
Si te matan… ¿qué harás?

La mejor receta contra cualquier afrenta es el perdón y el olvido, pero debemos ser realistas, somos seres humanos, y tenemos dos cualidades muy arraigadas: la memoria y el rencor. Necesitamos hacer algo, lo que sea, y de ahí la vieja regla del “ojo por ojo”. No obstante, en mi opinión, la vieja regla no terminará con quienes te agreden, terminará contigo. Tal vez por eso se dice que la venganza es un plato que se sirve frío, porque al final es una solución que termina dejándote helado, seco. No vas a perder la vida, pero es muy posible que termines perdiendo algo que la sustenta: tu dignidad.

Yo personalmente prefiero luchar con otra arma, la indiferencia. Es un arma mucho más limpia, más elegante, no te quedas manchado, pero el daño es igual o más certero, si eso es lo que pretendes. Por otra parte, la venganza implica demasiado sentimiento, significa que aquella persona que te hizo ese daño está presente en tus pensamientos. La indiferencia duele mucho más, porque demuestras con ella que esa persona ni siquiera merece el más ínfimo de los rincones de tu mente, puesto que ni te molestas en urdir un plan que pueda herirla. En el fondo, la indiferencia es la más cruel de las vendettas.

3 comentarios:

Mr Azul dijo...

¿seguro es indiferencia? ¿o es menosprecio (1), desdén (1) o diréctamente desprecio (1, 2)?

Es decir http://monsieur-savinien.blogspot.com/2006/02/la-amiga-del-seor-azul.html :)

Por cierto, muy buenas estas trés últimas entradas.

Rappael de la Ghetto dijo...

Esa "indiferencia" demuestra que sigues llevando algo dentro. Lo puedes disfrazar de lo que quieras, pero el dolor sigue estando ahí. ¿La indiferencia es la venganza de los cobardes?

Aylandara dijo...

Absolutamente de acuerdo:
No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

Mostrar indiferencia según mi opinión es cualidad de inteligentes, pues son ellos los que saben verdaderamente encontrarle el punto pragmático.
Para mostrar auténtica indiferencia a quien la merece, uno debe tener un coco muy buen amueblado, en el que la emoción no boicotoe el objetivo.